Imagen creada con la herramienta DALL-E de OpenAI.
Roja es la leche del ciervo; roja, la sangre del alga.
Rojos sufren mis ojos; rojas se cierran mis pestañas.
Si me arrojo a la laguna, como todas esas noches,
el tinte de mis sonrojos, por supuesto, no es verde.
Rojo es mi pie desnudo, profeta en ir descalzo,
coronado de abrojos que tiemblan a cada paso.
Roja es el alma mía.
Tan rojo es hoy este mundo
que, si apago una roja vela,
la habitación, ahora invisible,
será de roja sombría.
Roja, bien roja la vela.
Roja, bien roja la sombra.

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