miércoles, 6 de mayo de 2026

Propiedad conmutativa de la herencia

Lo llevas en la sangre escrito,

así la décima al verso,

así el sabor al sofrito,

en un juego antiguo y perverso.

Lo llevas casi por bandera,

pochado en madres por mil años

y, ganando la delantera,

hiciste tuyos los peldaños.

Lo llevas porque lo prestaron

y aún parece indivisible;

aunque algunos lo negaron,

lo llevas tú, inmarcesible.

Como lo llevas, tal lo entregas,

lo regalas a las barandas,

al brío alegre de las vegas

y al estregón de las bufandas.

En todas las partes lo dejas,

en los pertrechos que has tocado,

y yo me sorprendo sin quejas

de la precisión de los dados.

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