Lo llevas en la sangre escrito,
así la décima al verso,
así el sabor al sofrito,
en un juego antiguo y perverso.
Lo llevas casi por bandera,
pochado en madres por mil años
y, ganando la delantera,
hiciste tuyos los peldaños.
Lo llevas porque lo prestaron
y aún parece indivisible;
aunque algunos lo negaron,
lo llevas tú, inmarcesible.
Como lo llevas, tal lo entregas,
lo regalas a las barandas,
al brío alegre de las vegas
y al estregón de las bufandas.
En todas las partes lo dejas,
en los pertrechos que has tocado,
y yo me sorprendo sin quejas
de la precisión de los dados.
0 comments:
Publicar un comentario