miércoles, 4 de febrero de 2026

Cuento de los tres niños

Imagen creada con la herramienta DALL-E de OpenAI.


¡Qué mezquina! ¡Qué dañina

amanece esta mañana!

El sol abrasa más fuerte,

la luna no se acobarda.

Se han encontrado tres niños

en el patio de mi casa.

Uno se viste de lino,

otro de piedras y plata.

El tercero no se viste

más que de piel a la brasa.

Traen de otro mundo la risa,

espesa y acalorada,

que reparten por el patio:

piel quemada, voz quemada.


¡Qué mezquina! ¡Qué dañina

atardece esta mañana!

El sol parece la muerte,

la luna se fue a la cama.

El patio es una contienda

de rayuelas y de granjas;

entre dos se lo disputan

y el tercero nunca gana.

A este pobre mocito

hasta el calor le aventaja.

Yo les observo sentado

al través de una ventana:

ese patio no es mi mundo

y mi casa no es mi alma.


¡Qué mezquina! ¡Qué dañina

anochece la jornada!

El sol amaga sus luces,

la luna se desparrama.

Ya se recogen los niños

con el día que se acaba:

uno vuelve a su palacio

otro se tumba en la grama,

el último coge el sueño

en lo alto de una rama.

Cada cual con lo que tiene,

ninguno lo que le falta.

Ese patio no es mi mundo

y mi casa no es mi alma.


¡Qué mezquina! ¡Qué dañina,

florece esta madrugada!

El sol que me trae tres niños,

la luna que se los guarda.

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