Imagen creada con la herramienta DALL-E de OpenAI.
Caerá la hora más fúnebre en mis ojos,
cual beso celestial contra la tierra,
sin ruidos, ademanes ni dar guerra:
solo un negro infinito y sus despojos.
Caerá y, de sopetón, serán más flojos
los llantos de mi tráquea y de mi perra.
Huirá, con los colores de la sierra,
el pájaro que piara tus sonrojos.
Un rayo que ensombrece y no ilumina,
un cuervo que regresa cada año:
mi nido, por fascículos, fulmina.
Caerá, lo prefiguro. Nuevo daño,
hachazo al ciprés de la colina,
la hora más fúnebre del castaño.
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